Pequeños hábitos que alargan la vida de tus aparatos y te ahorran alguna que otra visita al taller. Elige tu aparato y toma nota.
Un consejo antes de empezar: elige siempre productos y recambios originales. Alargan de verdad la vida de tu aparato y evitan averías por piezas incompatibles. Los encuentras siempre con nosotros — pregúntanos tu modelo y te lo conseguimos.
En Valencia el agua del grifo ronda los 500–600 mg/L de residuo seco: es la principal causa de averías. Te explicamos qué agua usar, la mezcla exacta con destilada y por qué el agua destilada sola tampoco es buena idea.
La cal es el enemigo número uno de cualquier cafetera. Estos hábitos evitan la mayoría de averías que vemos en el taller.
Descalcifica cuando lo pida la máquina o, si no avisa, cada 2-3 meses según la dureza del agua. Usa siempre el descalcificante del fabricante (nunca vinagre, que degrada las juntas de goma internas). Cuidado con los descalcificadores muy corrosivos: en vez de ayudar, pueden dañar el aparato seriamente.
Lava el portafiltros, los depósitos de agua y los grupos prensadores extraíbles semanalmente, para evitar la acumulación de aceites rancios del café.
Purga y limpia el tubo de vapor justo después de espumar leche, para evitar que se obstruya por grasa o bacterias.
Nunca mezcla ni torrefacto. Durante el tueste torrefacto se añade azúcar, que se quema y carameliza sobre el grano. Ese azúcar quemado desprende compuestos como la acrilamida, unos radicales libres que se han relacionado con efectos perjudiciales para la salud a largo plazo. Además, al molerse y prepararse, ese azúcar quemado actúa como "pegamento": se adhiere a los conductos internos y produce obstrucciones que con el tiempo derivan en avería.
El agua del grifo de Valencia tiene unos 500–600 mg/l de residuo seco: unas 10 veces más de lo recomendable y la principal causa de averías. Pero la destilada sola tampoco es buena idea.
Ver guía completa del agua →La mayoría de planchas que llegan al taller fallan por lo mismo: cal acumulada y suelas mal cuidadas.
Ni agua del grifo de Valencia tal cual (demasiada cal) ni destilada al 100% (corroe y da errores). Lo ideal es un agua cercana a 50 mg/l de residuo seco, o la mezcla de 1 parte de grifo y 9 de destilada.
Ver guía completa del agua →Elimina restos de tejidos quemados con limpiadores específicos para suelas en caliente, como los de Rowenta que encontrarás en nuestra sección de recomendados. Estos restos se pegan al planchar sintéticos a alta temperatura: ajusta siempre la temperatura al tejido que vayas a planchar.
Si va a estar tiempo sin usarse, vacía el depósito de agua al terminar para evitar filtraciones internas y depósitos de cal prematuros.
Un aspirador que "ya no aspira igual" casi siempre es cuestión de mantenimiento, no de motor.
Lava los filtros lavables (HEPA y esponjas) solo con agua tibia cada mes y deja secar por completo, al menos 24 horas, antes de volver a colocarlos. Te recomendamos tener un filtro extra: así, mientras lavas uno, usas el otro, y te aseguras de que siempre esté seco. Evitas que la humedad dañe el motor y componentes internos como las placas electrónicas o la batería.
Revisa y corta periódicamente los pelos enrollados en el rodillo principal, para evitar que sobrecalienten el motor.
No esperes a que el depósito sobrepase la marca de límite máximo para vaciarlo. Un motor forzado pierde potencia y reduce su vida útil.
La mayoría de "rarezas" de un robot aspirador se solucionan con una limpieza básica de sensores y ruedas.
Pasa un paño de microfibra seco sobre los sensores anticaída y de mapeo (ópticos y láser) una vez a la semana.
Desmonta la rueda delantera pivotante para retirar los pelos y pelusas acumulados en el eje.
Limpia las placas metálicas de carga, tanto en la base como en el robot, para asegurar una conexión óptima.
Son de las más agradecidas si se cuidan bien: casi todas las averías vienen de grasa acumulada.
Limpia el cestillo y la rejilla con esponjas suaves y jabón neutro. Evita los rascadores abrasivos que dañen el recubrimiento antiadherente.
Revisa la resistencia del techo con regularidad; cuando esté fría, retira las salpicaduras de grasa con un paño húmedo. En esa zona suelen estar los sensores de temperatura, así que también deben quedar limpios para evitar sobrecalentamientos.
Seca muy bien los componentes antes de guardarlos, para evitar olores o corrosión en las zonas metálicas.
Un cuidado de apenas unos segundos marca la diferencia entre un afeitado cómodo y uno que fuerza la máquina.
Aplica una gota de aceite específico para cuchillas antes y después de cada uso prolongado, para reducir la fricción y el desgaste. Tan fácil como poner en marcha el cortapelos y añadir una gotita: verás cómo se revoluciona y se calienta menos, alargando también la vida de la batería.
Usa el cepillo de limpieza incluido para retirar los restos de pelo acumulados bajo el cabezal o el bloque de cuchillas.
Reemplaza los bloques de corte o láminas cuando notes tirones: unas cuchillas desgastadas fuerzan la batería y el motor. Braun recomienda cambiar el cabezal cada 18 meses aprox., según el uso. Compra siempre recambios originales y sospecha de los "muy económicos" — consúltanos tu modelo y precio, te hacemos un 10-15% de descuento con nosotros.
Dos costumbres muy sencillas alargan mucho la vida útil de tu cepillo eléctrico.
Qué cabezal es compatible con tu cepillo, qué cargador lleva cada iO, recambios para irrigadores Oxyjet y Aquacare, y por qué la batería no se cambia.
Retira el recambio tras cada cepillado para aclarar la base metálica del eje y el interior del cepillo, evitando la acumulación de humedad y pasta.
Procura no dejar la base cargando de forma ininterrumpida si no es necesario, y deja que la batería se descargue casi del todo de vez en cuando (una vez al mes o cada 2 meses, según el uso) para conservar su autonomía. Evita que el aparato se apague por llegar al 0%: ponlo a cargar cuando te avise de batería baja.
Cambia el cabezal cada 3 meses, o cuando las cerdas pierdan su color y forma original. Consúltanos tu modelo y te suministramos el recambio original y compatible.
Ver guía de recambios Oral-B →Importante: desenchufa siempre el aparato antes de limpiarlo o manipularlo, y nunca sumerjas las partes eléctricas en agua. Si detectas chispas, olor a quemado o el aparato no enciende, no intentes repararlo tú mismo: tráelo al taller.
Tráelo y le echamos un vistazo sin compromiso. Revisión y presupuesto verbal sin coste.
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